A 30 años del asesinato de Carvallo Cantor su recuerdo sigue latente

**** Protestas del 13 de marzo 1987 marcaron la vida de la ciudadanía y de la universidad****

Judith Vega (vegajudi@gmail.com)

Aproximadamente a las 6.30 de la tarde del viernes 13 de marzo de 1987, pasó frente al Liceo Libertador la caravana de estudiantes de Ingeniería de la Universidad de Los Andes (ULA), quienes celebraban haber culminado sus estudios.

Era una actividad normal que no pasaba desapercibida porque la ciudad entera compartía la alegría de los universitarios, pero dos cuadras y media después, un hecho acababa con la paz ciudadana, cambiaba vidas y extinguía otra: la de Luis Ramón Carvallo Cantor, conocido como El Tucuso.

En la avenida 4 Bolívar, entre calles 30 y 31, a mitad de cuadra se detuvo la caravana y todos los graduandos se bajaron de los vehículos para bailar, cantar y brindar. Eran las 7.00 de la noche y el tiempo pasaba entre risas y gritos de alegría. Carvallo se aleja del grupo y se dispone a orinar en las adyacencias de una vivienda, cuando repentinamente se aparece su verdugo: el abogado Benardino Navas, quien sin mediar palabra alguna, dispara contra la humanidad del estudiante, quien fallece en el sitio.

La impotencia y la rabia se apodera de sus compañeros, de la gente que transitaba el sector, de otros universitarios que abandonaban las aulas de clases de Medicina o que salían del, hoy extinto, comedor universitario de la Avenida Don Tulio Febres Cordero. Refieren estudiantes de la época, que alguien llegó a la Facultad de Ingeniería y repentinamente ingresó a una de las aulas de clases y exclamó: Salgan, acaban de matar a uno de los graduandos…!!!!

En cuestión de segundos, la cuadra fue ocupada por numerosos estudiantes, quienes decidieron saquear y quemar la casa del asesino. Todo lo tiraron a la mitad de la calle y hasta un vehículo Toyota que estaba en el estacionamiento de la vivienda se convirtió en fogata. Las paredes, internas y externas, fueron tumbadas. El caos, la desesperación y la rabia tomaron el control, mientras la noticia se regó como pólvora que sirvió de condimento a protestas en distintos puntos de la ciudad.

Fue una semana de intensas protestas, en la que igualmente se registraron saqueos de comercios, quemas de cauchos y de basura. La presencia policial fue superada por los manifestantes. Desde la Gobernación de Mérida, Carlos Consalvi Bottaro hacía llamados para recuperar la paz pero ninguno llegaba a la población.

Es así como se ordena sacar a las calles a la Guardia Nacional (GN), organismo que no logró su cometido y desde el gobierno nacional, encabezado por Jaime Lusinchi, se decide ordenar al ejercito el restablecimiento de la paz ciudadana, sin embargo dirigentes populares y estudiantiles fueron perseguidos, hubo allanamientos y una fuerte represión militar, además de la declaratoria de toque de queda y la movilización de batallones provenientes de Táchira, Trujillo, Zulia y Lara.

Esa rebelión popular se le conoce con el nombre del Marzo Merideño.

¿Quién era Luis Carvallo Cantor?

El joven Carvallo, al momento de su muerte tenía 26 años y había culminado sus estudios de Ingeniería. Es hijo de Gladys y de Ramón Carvallo, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, ya fallecido. Residía en el populoso sector de Santa Elena y no tenía militancia política.

Manejo de la información

Consultado el periodista Leo León, en torno al comportamiento de los medios de comunicación, resaltó que los mismos cumplieron un papel muy importante, no solo en el momento de los hechos sino también en el seguimiento al juicio contra Bernardino Nava.

Afirma que periódicos locales como Frontera, El Vigilante y Correo de Los Andes desplegaron sendas coberturas desde aquel 13 de marzo, “ocupando grandes espacios, paginas completas con galerías de fotos que registraron la magnitud de esta revuelta social”.

Emisoras de radio como “Radio 1040, Cumbre y Universidad, entre otros mantuvieron transmisiones muy particulares durante toda la noche de ese viernes 13 de marzo y una semana consecutiva que describían los fuertes disturbios”, indica León.

El comunicador social, para aquellos aciagos días se desempeñaba como jefe de fotografía del Correo de Los Andes y corresponsal gráfico de El Nacional, por lo que pasó días y noches en las calles, captando todo cuanto sucedía.

Refiere que el domingo 15 de marzo, se encontraba en la avenida 4 a una cuadra de la funeraria donde velaban los restos de Carballo. Al intentar tomar una foto de la represión de la GN, un uniformado le disparó una bomba lacrimógena que le impactó en el parietal izquierdo con lesiones en ojo y oído. Tuvo pérdida del conocimiento y fue llevado al hospital de Mérida por efectivos de Defensa Civil, sin embargo durante casi un mes no pudo cumplir con sus labores.

Respecto al juicio, afirma León que los periodistas y medios fueron fundamentales como contralores de que se hiciera un juicio justo, “pues las mafias del Poder Judicial y abogados de la defensa fueron descubiertos y denunciados por los comunicadores. Eso permitió llegar a que se hiciera justica en este caso”.

Es de resaltar, que se produjeron varias inhibiciones por parte de jueces penalistas, además debido al trabajo de los medios de comunicación se conoció que la defensa de Benardino Navas, alegaba para lograr su libertad, que el mismo había actuado en defensa propia, argumento que originó un profundo rechazo en la masa estudiantil y en la población.

El trabajo periodístico del caso Carvallo Cantor, se convirtió en referencia de un trabajo hecho con las libertades de expresión defendidas por quienes, en su momento ejercían esta función, afirma el comunicador social y agrega que la prensa no dejó de cumplir su papel de informar y para muchos el papel de los periodistas será recordado, como uno de los momentos históricos más destacados de la prensa merideña.

Lucha estudiantil

Las protestas por tan lamentable hecho, se extendieron a varias partes del país, pues estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Pedagógico de Caracas, Universidad de Oriente, Universidad del Zulia (LUZ), Universidad Lisandro Alvarado, en Barquisimeto y núcleos de la ULA  de Táchira y Trujillo apoyaron la posición de Mérida e igualmente fueron duramente reprimidos.

En Mérida, recuerda Rómulo Canelón que en enero de 1987, un grupo de universitarios participaron en las elecciones a la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la ULA, utilizando el número 13, tal vez retando la creencia que el mismo representa la mala suerte. Concluido el proceso, se dan cuenta que por dos meses se realizó un gran despliegue propagandístico en torno al grupo y es por ello que, una vez apaciguada la ciudad, deciden “darle un apellido al Movimiento 13 con la palabra Marzo, en honor a Luis Carvallo Cantor y se constituye formalmente el Movimiento 13 de Marzo”.

Señala que Néstor López era para la época el Secretario de la ULA y ante la afirmación de Lusinchi, quien dijo que la protesta era escenificada por ciudadanos “que estaban bajo los efectos de las drogas”, desconociendo tal vez, que Néstor López era profesor adscrito al Departamento de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Medicina de la ULA, quien le respondió que la protesta no tenía nada que ver con las drogas y que hasta él estaba indignado y que era una protesta cargada de rabia.

Mérida recordará por siempre, estos hechos que trascendieron las fronteras andinas y hoy a 30 años de la desaparición física de El Tucuso, se puede señalar que los mismos sólo fueron superados por las protestas del 2014, sin embargo en el contexto histórico, social y político continuarán siendo referencia nacional.

http://comunicacioncontinua.com/30-anos-del-asesinato-carvallo-cantor-recuerdo-sigue-latente/

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