Indonesia solicita ayuda internacional tras devastadores terremotos seguidos de un tsunami

***La cifra de fallecidos ya llega a 844 y se teme que seguirá en aumento luego del desastre natural ocurrido en la isla de Célebes***

DPA

Indonesia pidió ayuda internacional tras los dos devastadores terremotos y el tsunami que dejaron al menos 844 muertos en la isla oriental de Sulawesi, según los datos más recientes dados a conocer este lunes por la Agencia Nacional para la Gestión de Desastres.

Los trabajos de rescate continúan a contrarreloj y con medios muy precarios. Ante la falta de maquinaria, los equipos buscan entre los escombros con la única ayuda de sus propias manos ante la falta de maquinaria, porque el tiempo de encontrar a supervivientes parece agotarse, reseñó DPA.

Los rescatistas consiguen llegar poco a poco a los lugares en los que la serie de terremotos causó una especial devastación.

Los datos de víctimas conocidos este lunes se refieren únicamente a las víctimas mortales que ya han sido identificadas, explico el portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Nugroho. Al menos 90 personas están desaparecidas, según datos oficiales. Además, se teme que haya muchas más víctimas en zonas apartadas a las que aún no se tuvo acceso, por lo que el Gobierno cree que las víctimas superen el millar.

Algunos periódicos indonesios y la organización humanitaria Aksi Cepta Tanggap mencionan la cifra de más de 1.200 muertos. Aún no se sabe si entre las víctimas hay extranjeros. Además, 48.000 personas resultaron desplazadas.

En la zona de la catástrofe falta lo más básico. El director de las tropas de rescate de la ciudad de Palu, Nugroho Budi Wiryanto, señaló que apenas hay “maquinaria pesada y combustible. Esto nos dificulta mucho la búsqueda de víctimas”.

En muchos lugares tampoco hay electricidad. En algunos lugares ya se empezaron a cavar fosas masivas para enterrar lo antes posible a los muertos.

En vista de la situación, Joko Widodo, el presidente del país, pidió que se acepte ayuda internacional, después de que numerosos países y organizaciones internacionales, la ofrecieran. La Unión Europa (UE) informó que puso a disposición una partida inicial de 1.5 millones de euros en ayuda humanitaria.

El aeropuerto de Palu fue entretanto reabierto, pero no permite aterrizar a todos los aviones necesarios.

Sistema de Alerta fallido

Las autoridades indonesias se defienden de las críticas por el mal funcionamiento del sistema de alerta. Dwirkorita Karnawati, la directora de la Agencia de Climatología, Meteorología y Geofísica (BMKG), justificó la decisión de levantar la alerta de tsunami tras solo media hora en vigor en la noche del viernes.”La playa de Palu Karnawati fue golpeada por tres olas al atardecer. Eso ocurrió en dos minutos y medio”, dijo Karnawati al Jakarta Post. La alerta de tsunami se levantó después, aseguró.

La BMKG emitió una alerta de tsunami tras el sismo, que ocurrió al atardecer, pero la desactivó 28 minutos después al no tener datos fiables sobre la situación, aunque la ola gigante ya estaba causando estragos.

Tras el feroz tsunami que en 2004 causó unos 280.000 muertos en naciones bañadas por el Océano Índico, las autoridades indonesias colocaron 22 boyas con sensores de alerta de movimientos sísmicos en sus costas gracias a donaciones, incluidos 45 millones de euros del Gobierno alemán. En el aniversario de la tragedia en 2008, el entonces presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, supervisó en Manado, en el norte de Célebes, un simulacro de alerta de tsunami en el que participaron 5.000 personas.Sin embargo, algunas de las boyas fallaron en 2010, cuando un tsunami causó 272 fallecidos en las islas Mentawai y otra vez en 2016 durante un terremoto frente a las costas de la isla de Sumatra que finalmente no causó olas gigantes.

El portavoz de la BNPB, Nugroho, dijo el domingo, dos días después del sismo y tsunami en Célebes, que el sistema de alerta de tsunamis no estaba operativo desde hace 6 años debido a la falta de fondos y mantenimiento.“Desde 2012, no ha habido ninguna (boya) operativa, aunque son necesarias para las alertas tempranas (…) La financiación ha ido disminuyendo cada año”, afirmó en una conferencia de prensa Nugroho, según la cadena CNN Indonesia.

Receta para el desastre

Al menos un millar de personas se encontraban a punto de participar en una festival cultural en una playa de la isla indonesia de Célebes cuando los sorprendió el  devastador tsunami del viernes, sin que se activaran los sistemas de alerta temprana debido a que dejaron de funcionar hace años. El terremoto de magnitud 7.5 que provocó una ola gigante de hasta tres metros y corrimientos de tierra al dañar gravemente la consistencia del terreno en un extraño fenómeno llamado “licuefacción” de suelo.Las redes sociales se llenaron de vídeos grabados con móviles del momento en el que llegó con fuerza la tromba de agua a la costa entre los gritos de residentes que corrían a refugiarse en Palu, en el norte de Célebes.

Los aterrados vecinos de Célebes vieron primero cómo un tsunami arrasaba los escombros, incluida una mezquita derruida en Palu, y después casas como si la tierra se hubiera convertido en líquido.Este fenómeno, conocido como licuefacción, ocurre cuando un fuerte movimiento telúrico golpea un suelo de tierra poco sólida y con grandes bolsas de agua. El terreno se colapsa y libera una gran cantidad de barro que arrastra los edificios y estructuras como si flotaran en una corriente viscosa.

Más de mil presos evadidos

Según funcionarios del gobierno, unos 1.200 presos escaparon de tres cárceles de la región.En un centro de detención de Palu, construido para acoger a 120 personas, la mayoría de sus 581 detenidos salieron cuando los muros se derrumbaron. En la cárcel de Donggala se produjo un incendio, que parece que fue provocado por los propios prisioneros, y sus 343 detenidos huyeron.“Se asustaron cuando supieron que el terremoto había sacudido fuertemente Donggala”, según Sri Puguh Utami, una funcionaria del ministerio de la Justicia. “Los responsables de la cárcel negociaron con los detenidos para permitirles ir a informarse sobre la situación de sus familias. Pero algunos de los detenidos no tuvieron suficiente paciencia y prendieron fuego”.

En el momento del sismo, había 71 extranjeros en Palu, la mayoría de los cuales están siendo repatriados, según el portavoz de la BNPB.

Indonesia se ubica en el Anillo de Fuego del Pacífico, la zona geológicamente más activa del planeta. Los más de 260 millones de habitantes del país están acostumbrados a terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas.

Ya en agosto, más de 550 personas murieron y más de 400.000 resultaron desplazadas en una serie de fuertes terremotos que devastaron la isla turística de Lombok.

El tsunami más devastador de los últimos tiempos tuvo lugar en la Navidad de 2004, cuando más de 160.000 personas murieron en Indonesia, siendo el país de la región que más víctimas registró. En total, perdieron la vida unas 230.000 personas.

 

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